El funcionamiento de un concentrador, aunque aparentemente complejo, es un proceso sencillo. Similar a la respiración, funciona mediante presión y descompresión. Durante esos dos procesos es donde se produce el intercambio del oxígeno.
La "magia" aparece por medio de los llamados "tamices moleculares". Compuestos químicos complejos que capturan el nitrógeno y otros gases a nivel electrónico mediante un proceso denominado adsorción por presión-descompresión, o sus siglas PSA. Para liberarlo después y repetir el proceso.
• Un compresor accionado eléctricamente (2)
aspira el aire ambiental a través de un filtro
de polvo y un filtro fino (1) , presionando
el aire comprimido en recipientes
con tamices moleculares (4, 4').
• Los tamices moleculares tienen la propiedad
de adsorber el nitrógeno del aire.
• El aire, enriquecido con oxígeno, sale
de los recipientes al depósito de oxígeno (6) ,
pasando de allí a través de un regulador (7)
de presión a la salida del concentrador de oxígeno (8).
